jueves, 15 de octubre de 2015

Dar Es Salaam

Karibuni tena !! (Bienvenidos de nuevo)

Gracias a los que me recordáis que actualice el blog para contaros mis nuevas experiencias. Aunque a veces me de algo de pereza, sé que os gusta leerme y ver las fotos que hago. 
En este post no pondré muchas, porque ultimamente estoy disfrutando tanto del paisaje, de la gente o de lo que estoy haciendo que se me olvida hacer fotos.
Hace dos semanas estaba muy muy liada preparando la entrega del Trabajo de Fin de Máster de Neurodidáctica, que por fin entregué el martes día 6. Aquí os dejo la portada:
Si alguien quiere leerlo, que me lo diga y se lo mando por email. Al que sí debéis leer sí o sí es a Jesús, mi tutor del TFM. Tiene un blog llamado "Escuela con cerebro" dedicado a la divulgación de las últimas investigaciones en Neurociencias y cómo aplicarlas en la escuela para sacar el máximo potencial de nuestros alumnos a todos los niveles, no sólo en el académico.
Ese mismo día, para celebrarlo cociné en casa tortilla de patata para todos. ¡ Les encantó! Y a mí me supo a gloria, como siempre ;-) 


Ya más relajada después de la entrega, estuve enseñando a los chavales a los que doy clase a jugar al Dobble. Un juego que también les gusta mucho a mis alumnos de Escuela Ideo con el que consiguen mantener la atención por tiempo más prolongado. Cada día, los 15 últimos minutos de clase, les voy enseñando vocabulario nuevo que aparece en las cartas para que puedan jugar. 



Como escribí en la primera entrada del blog, al aterrizar en Dar es Salam el pasado 31 de julio, lo primero que hice fue ir a resgustrarme como residente en la embajada. Ya me avisaron que me escribirían para invitarme a una fiesta con motivo del día de la Hispanidad, yo no tenía mucha fe de que esa invitación llegase. Uno de los días que más atareada estaba con el TFM, recibí un email que decía así: 


Y como pensáis, no pude rechazar la invitación. Aprovechando que iba a Dar, fui a la playa el sábado para descansar un poco y bañarme en el Índico. Solo ir fue toda una aventura. La zona a la que fuimos se llama Kigomboni beach y para llegar hasta allí hay que coger un ferry desde donde está el mercado de pescado en Dar. Es la única forma de llegar. En llegar desde la casa de los Focolares en la que me quedé, tardamos más de una hora porque por las mañanas el atasco que se forma en la ciudad es descomunal. Aun así, mereció muchísimo la pena como podéis ver:


En esta zona hay muchos hoteles como el que nosotras fuimos (Sunrise Beach Resort) que ofrecen entrada de un día y tienes toalla, sombrilla y hamacas gratis. Además de duchas y baños perfectamente acondicionados para que te vayas a casa sin la salitre del océano. El precio era de 5.000 Tzsh, unos 2,10€ al cambio. Todo un acierto. La playa estaba limpísima y el sitio era simplemente espectacular. 



Por lo que se ve, en esta playa aceptan animales. Un grupo de simpáticas vacas de paseó a sus anchas por la orilla justo cuando nos íbamos. 


Fui con Florence y con Inma. Dos focolarinas de las más alegres que he conocido. 

De vuelta cogimos el ferry que os he contado antes, desde el que había una magnífica vista de la ciudad al atardecer.


¡Llegamos cansadas del sol y de revolcarnos con las olas !
El domingo aroveché para comprarme unas sandalias y un fular en la zona de Kariakoo, la parte más auténtica de la ciudad. Aquí las tiendas de móviles y tecnología en general se mezclan con los puestos de bolsos, zapatos y ropa de segunda mano.


Estas calles pueden ser a veces agobiantes de la gente que hay y de la humedad que hay en Dar. Para refrescarnos probamos en un sitio local el zumo de la caña de azúcar. Una bebida exquisita y muy barata , unos 0,20€ un vaso bien grande. 


Además el domingo mi papi cumplía 57 tacos, que por cierto, los lleva muy bien. Me hizo muchísima ilusión hacer Skype y poder felicitarle como si estuviera ahí ¡Incluso soplé las velas con él ! 


Espero que unos años Skype también permita enviar un trocito de brazo de gitano de la Mallorquina ;-) 

El lunes llegó el día esperado. A través de un grupo de Facebook de Españoles en Tanzania conocí a Raúl y Bahir y empezamos a hablar por Whatsapp. Al principio no estaba muy convencida porque no iba a conocer a nadie, pero ellos me animaron a ir. Y fue lo mejor que podía haber hecho. Según llegué, el embajador estaba allí para recibiernos junto a su mujer, y después entré al jardín de su casa donde allí estaban Raúl y Bahir con más españoles que viven en Dar. 
Al comienzo sonó el himno de Tanzania y a continuación el de España. 


Lo pasamos genial rodeados de jamón, queso, tortilla, paella, calamares, croquetas, empanada y vino de Rioja. Fue un momento que algunos de nosotros que no vivimos en Dar , en cierto modo, necesitábamos. El juntarnos con gente de nuestra tierra, compartir experiencias y reirnos por cosas que nos han ido pasando en los meses que llevamos aquí. Además tuvimos la oportunidad de conocernos y ahora seguimos en contacto. Como la fiesta cayó en lunes, no fue mucha gente,  pero por lo que me dijeron el martes iba a ser mejor.


Era el 8º aniversario del restaurante Samaki-Samaki, una cadena de 3 restaurantes que la abrió un chico español llamado Carlos. Empezó abriendo uno y ahora tiene 3, muy bien localizados. La fiesta empezaba a las 7 de la tarde y había paella gratis. El plan pintaba muy bien. Según llegué conocí a Gabriel. Otro chico español que está trabajando allí con Carlos llevando los restaurantes. Los cocineros estaban haciendo la paella y la gente empezaba a llegar. 


Gente de diferentes países como Turquía, Suiza, Kenia, India, Tanzania, y por supuesto, allí estaban los españoles que conocí la noche anterior y que me llevaron en coche a casa, por cierto.
A la mañana siguiente tenía que coger el bus a Iringa a las 8, lo que suponía levantarme a las 6, pero no me quería ir de aquel lugar. Había buena música, y mucha gente interesante a la que estaba empezando a conocer. Estaba en mi salsa, como se suele decir.
No se podían creer que estuviera en Iringa, en la que dicen "no hay nada". Yo en ese momento no me creía estar en la Tanzania que conozco de gente que lo pasa mal para llegar a fin de mes. Era un sitio internacional, al que iba gente de dinero que seguramente no conocía más ciudades de Tanzania. 
Y yo me volví a Iringa con un poco de nostalgia, pero sabiendo que vengo a mi pueblito, a dar clase a mis chavales, a relacionarme con los locales y a seguir viviendo una vida humilde.  

¡Hasta pronto! 

viernes, 25 de septiembre de 2015

VIAJE a la Mariapolis en Makere (Kigoma)

¡ Hola a tod@s ! 
Ya estoy de nuevo por aquí después de más 10 días intensos de viaje y de mudanza.

Como os adelanté, la semana pasada me fui a la región de Kigoma, en concreto al pueblo de Makere a la reunión anual del Movimiento de los Focolares que se llama "Mariápolis". 
Llegar hasta allí nos supuso dos días de viaje, pues está a más de 1000 kilómetros de Iringa. 

Desde aquí viajamos directamente a Tinde, donde tuvimos que coger otra furgoneta que tras un atardecer precioso nos dejó ya de noche en Kahama.

Antes de llegar a Kahama vimos a nuestra izquierda una de las minas de oro de las que más metal se extrae de Tanzania.  

Ya en la estación de autobuses, nada más bajarnos ya nos estaban esperando los locales para ofrecernos billetes de autobús a cualquier parte de Tanzania, Burundi. E incluso a Rwanda. Fuimos a la oficina donde podríamos comprar el billete a Makere y así lo hicimos. En la misma oficina, preguntamos al chico que nos atendió por un sitio para dormir y muy amablemente nos llevó hasta el lodge donde pasaríamos la noche por poco más de 6€ cada uno. 
A las 6 de la mañana del siguiente día pusimos rumbo a Makere en un autobús típicamente africano: en un lado filas de dos asientos y en el otro de tres. 
La carretera era bastante buena hasta que a las dos horas nos desviamos hacia la carretera que nos dirigía a Kigoma y que era de tierra.
¡ Os podéis imaginar los baches que tenía y el polvo que entraba por las ventanillas ! Aún así el trayecto fue precioso, a los dos lados de la carretera las aldeas más puramente tanzanas rodeadas de plataneros y de pequeños campos de cultivo se mezclaban con bosques profundos. 



Algunos niños esperaban el paso de los autobuses y los adultos jugaban al billar, charlaban con los amigos sentados en la carretera, o labraban la tierra bajo un sol agotador. 


Al rato paramos para hacer un descanso y comer algo. En estas paradas hay mujeres ofreciendo por la ventanilla galletas, uvas, refrescos, cacahuetes y niños vendiendo huevos duros por las ventanillas del autobús. 
Una escena que se repite en cada parada que hace cualquier autobús en el país.

Makere está situado en la carretera que va desde Kahama hasta la ciudad de Kigoma, situada a orillas del Lago Tanganika, el lago más profundo del mundo. 

A su vez este pueblo está cerca de la frontera con Burundi, y el campo de refugiados de Nyarugusu tiene una de sus entradas más concurridas solo dos kilómetros del pueblo. 


Debido a esto, los camiones de UNICEF, de UCHNR y los todoterrenos de diferentes asociaciones y ONGs como Save the Children u Oxfam no dejaban de pasar por la carretera dejando una nube de polvo roja. 


Y en este sitio alejado de cualquier ciudad civilizada y a unos pocos minutos de la otra gran ciudad, Nyarugusu, pasamos cuatro maravillosos días en los que sin quererlo te olvidas de todo y te introduces completamente en el día a día de la gente.


Cocinabamos todos los días lo mismo para desayunar, comer, y cenar: arroz con judías pintas. Sí, para desayunar. Cuando no hay dinero para comprar pan, pues se come arroz que igualmente son hidratos de carbono. Comimos con las manos, nos duchamos con cubos de agua, nos reuníanos en un tronco y bailamos y cantamos mucho. 


También tuvimos tiempo para ver el pueblo de Makere. Un pueblo que como os he contado antes vive del campo de Nyarugusu. Allí para mucha gente de diversos colectivos a comer y comprar; incluso los recintos de Cruz Roja y las casas de los empleados de UNICEF estaban allí mismo. El lunes era el día grande del pueblo, cuando el mercado está a reventar de verduras, ropa y zapatos de segunda mano y objetos diversos y no nos lo podíamos perder. 


Nos enfadó mucho ver un puesto en el que estaban vendiendo comida y diferentes facilidades destinadas al campo de refugiados como comida deshidratada de WFP (World Food Program) y linternas y mantas de UCHNR. 


Uno de los días que fuimos por la tarde a dar una vuelta al pueblo tuve la suerte de conocer a Peter, un Tanzano que trabajaba en UCHNR y descaradamente le conté lo que habíamos visto y le transmití nuestro enfado. Me admitió que "oficialmente" no sabe nada de ese tema, pero que está ocurriendo. Quizá en los días de permiso que los refugiados tienen ofrecen a alguien productos que no necesitan en ese momento a cambio de dinero para cubrir otras necesidades. 


Tengo que agradecer a toda la gente que estuvo allí la gran acogida que me hicieron, no querían que ayudase a nada ni "que agachase el lomo", pero pronto se dieron cuenta que yo soy una "mzungu" diferente. 

Normalmente nosotros entendemos por "mzungu" simplemente "persona de raza blanca", pero el significado va más allá. Cuando África se empezó a colonizar por los europeos, llamaban "mzungus" a los hombre blancos que iban de un lado a otro buscando tierras que apropiarse. Javier Reverte en su libro El sueño de África dice que "un mzungu" hoy en día es eso: "un extranjero, una persona que viene de fuera pero que sigue el viaje y no se detiene, que no se está quieta en ningún lugar". Algo así como un vagabundo extranjero.


Yo en estos casi dos meses que llevo aquí me he dado cuenta que te llaman "mzungu" cuando te ven por la calle, sin interactuar con nadie y cuando sólo te rodeas de blancos. Vamos, a nosotros nos llamaron "mzungu" durante 3 días contados. Cuando la gente se acostumbra a verte comprar en el mercado, cuando intentas hablar en su lengua (aunque el Swahili te tienda una trampa y digas "nos casamos el lunes" en lugar de "nos vemos el lunes"), en definitiva; cuando te integras en lugar en el que estás ya no te dicen "mzungu". Y es que lo que me gusta es eso, dejar atrás las comodidades y adaptarme a lo que venga, en definitiva: ser una más.  

Yo y mi compañera de aventuras y amiga Juliette dejamos el lugar un día antes que los demás porque teníamos que llegar a Iringa el domingo, porque ella viajaba a otro lugar el lunes. Como despedida, nos organizaron una velada donde las palabras de agradecimiento se fundían con canciones pegadizas de ritmo africano puro. Esa noche nos costó dormir, quizá porque sabíamos que los viajes en autobús en Tanzania  son una verdadera aventura.
El que antes de venir a Tanzania piense que su viaje le va a salir según lo planeado, que se quite esa idea de la cabeza y se deje sorprender por lo que venga, os voy a contar el por qué. De vuelta a Iringa teníamos que coger 2 autobuses el sábado, dormir en un lugar llamado Shinguida y coger otro autobús el domingo por la mañana directo a Iringa. En el puestecillo donde venden los billetes solo puedes comprar el del viaje que vas a emepezar, no el del segundo autobús, por lo que al llegar al destino tienes que hacerte con el segundo billete. Compramos Makere- Kahama y hasta Kahama fue todo bien, si no fuera por los interminables baches de la carretera y la acumulación de judías pintas que tenía en el estómago. 


Ya en Kahama preguntamos por el autobús a Shinguida y nos dijeron que a esas horas (las 15h) ya no salía ningún bús más para allá, pero nos aseguraron que si cogíamos un dala-dala (furgonetilla local) nos llevaría hasta Iguna y desde allí podríamos finalmente coger el autobús hasta Shingida, aunque llegaríamos a media noche. Por supesto, nos fiamos y cogimos ese dala-dala. El viaje en ese medio de transporte es bastante incómodo porque suele estar abarrotado de gente y a veces puede llegar a der agobiante, pero yo cogí asiento vip: al lado de la ventanilla y este fue el atardecer que pude contemplar, de película. 


Un atardecer que te reconcilia interiormente, que te da fuerzas y te carga las pilas para seguir apretujada entre 4 personas durante tres horas más. Cuál fue la sorpresa cuando llegamos y nos dice el mismo conductor que sí que había autobuses, que a esas horas ya no hay autobuses. Nos lo tomamos con calma y fuimos a un Lodge muy correcto a dormir. Con mosotras también vino un hombre con el que empezamos el viaje en Makere y que iba a Shinguida. Antes de meternos a la cama llamó a la puerta para pregubtarnos si queríamos ir con él en el coche de un amigo que pasaba por ese pueblo a las 5 de la mañana y se dirigía a Shinguida, no lo dudamos y con los ojos medio cerrados, nos topamos antes del amanecer con un trailer que llevaba dos containers cargados de algodón. Al parecer el conductor no era su amigo, si no su hermano, y como véis el coche era más grande de lo que nosotras pensábamos. Ni nos paramos a pensar en el riesgo que suponía montarnos en un camión con gente que apenas conocíamos, pero a veces ese sexto dentido que dicen que tenemos las mujeres funciona a la perfección. 

Después de varias horas de viaje llegamos a Shinguida y nos despedimos de nuestros amables amigos, que nos habían hecho un favorazo llevándonos hasta allí gratis en este vehículo tan particular. 

Sí, no os penséis que por ser blanca aquí te pide dinero por la calle todo el mundo, hay mucha gente buena dispuesta a ayudar sin recibir nada a cambio. 

Y así terminó nuestra aventura, llegando sanas y salvas a Iringa, con un olor importante a pescado impregnado en la ropa después de que tres vendedoras se subieran al autobús y un buen número de pasajeros se decantase por comprar una pieza para cenar. 

Me queda pendiente contaros algo más sobre Nyarugusu. Gracias al párroco de Makere, tuve la enorme fortuna de poder acceder a una parte del campo con él y poder ver y sentir cómo es la vida de los habitantes de Burundi y del Congo que huyen de su país por riesgo de muerte.

Además, esta semana os seguiré contando qué tal mi nueva vida aquí, me he mudado a otra casa y me he hecho con una bici para ir al colegio a dar clase. A falta de confirmación también os diré lo que me van a "echar" los Reyes Magos.

¡ Buenas noches ! 
Marta/

sábado, 12 de septiembre de 2015

Algunas pinceladas sobre la educación en Tanzania

Buenas noches ! 

Sí, lo sé, hace mucho que no actualizo esto, pero realmente he estado muy liada estas dos semanas. El 6 de octubre entrego mi Trabajo de Fin de Master y he tenido que recopilar información, hacer entrevistas a profesores y alumnos e ir plasmando todo lo investigado en un documento de texto.

Aparte de eso la semana pasada empecé a trabajar en la escuela "Rayo de Luz" del Movimiento de los Focolares en Iringa. El nombre no podía ser más acertado. 
Imaginaros por un momento un cielo negro negro a punto de estallar la tormenta, y que de ese cielo sale un "rayo de luz". Un "Rayo de Luz" sobre todos aquellos niños huérfanos de madre/padre o de ambos que han sido apadrinados por familias europeas. Allí acueden cada día para comer y para dar clases de ampliación de lo visto en el colegio. Un "Rayo de luz" sobre los profesores que allí estamos, que no utilizamos el castigo físico para penalizar, sino la disciplina positiva para seguir adelante. Un oasis para estos niños que en su mayoría son pegados en el colegio por sus profesores.
Lo peor de todo es que el estado fijó en 1974 que los latigazos en el colegio estaban permitidos hasta dar un máximo de 4 por alguna ofensa grave. Pero un estudio realizado por UNICEF y el gobierno de Tanzania en 2009 sacó a la luz que la mayoría de profesores excedía el número de golpesque daba a sus alumnos. Aquí el Estado es el primero que ha fallado, pero no obliga a ningún profesor a practicar la violencia física contra sus alumnos, ¿quién falla entonces? A esas personas yo no las llamaría maestros, ni profesores. ¿Que valores enseñan? ¿Qué ejemplo dan? ¿Qué harán esos niños cuando sean adultos cuando tengan hijos? 
Mi padre siempre me dice que a él también le pegaban en el colegio, en Eapaña era una práctica muy común hace ya varias décadas (por suerte). Pero aunque no haya vivido esa época, casi os podría asegurar que no es lo mismo ni por asomo. He visto a niños con las manos hinchadas, que no podían escribir del dolor, recibir más palos por el hecho de no ser capaces de realizar el ejercicio que "el adulto que se encuentra en la clase había mandado". 

Recuerdo que el curso pasado en IDEO, en una sesión de tutoría con mis chavales de 5º, hice una dinámica para que se dieran cuenta de que nacer en un lado u otro del mundo era algo totalmente aleatorio, que nacer en la familia que hemos nacido es igualmente arbitrario y que todos los días tenemos que dar gracias por ser tan afortunados de poder ir a un colegio en el que se te respete como persona, por tener una familia que nos quiere y por tener un futuro esperanzador. Fue una clase preciosa.

Volviendo a Tanzania, el abandono escolar al acabar la etapa de Primaria es altísimo, y os voy a contar el por qué. Ayer mismo, el último curso de Primaria realizó el "Examen Nacional" de todas las materias. Si la media de todos los exámenes es suspenso, deben dejar de estudiar para el resto de tu vida. Algo así como el "vete a tu casa que no sirves para estudiar" con 12 años. Y ya en tu casa solo tienes una opción para seguir estudiando: ser de familia rica y que te puedan pagar un colegio privado para estudiar la Secundaria teniendo en cuenta de que hablamos de unos 500€ cada curso. Sólo un 60% de alumnos que empieza Primaria pasa a Secundaria. Creo que ya os podéis hacer más o menos a la idea de cuántos chavales hay divagando por las calles.
Otro motivo de abandono escolar (el 4% es por embarazo. En el año 2013 ese 4% fueron alrededor de 27.000 chicas. Ayer mismo me contó Cristina, nuestra vecina que tiene 15 años, que el lunes las hacen unas pruebas en el coñegio después de esta semana que han tenido de vacaciones. Si sale que están embarazadas deben igualmente dejar de estudiar a la fuerza y quedarse en casa. 

Por último quería contaros que mañana nos vamos a la región de Kigoma al encuentro anual del Movimiento de los Focolares. Allí se encuentra el campo de refugiados de Nyarugusu que tantas ganas tengo de visitar. No sé si tendré internet, ni posibilidad de cargar el móvil para hacer fotos, pero lo que si que tengo es una gran memoria fotográfica para intentar contaros a la vuelta  lo que allí viva durante esta semana. ¡Estoy deseando conocer a gente nueva y vivir con ellos su día a día!

¡Un abrazo grandísimo a todos! 
Marta

Algunas pinceladas sobre la educación en Tanzania

Buenas noches ! 

Sí, lo sé, hace mucho que no actualizo esto, pero realmente he estado muy liada estas dos semanas. El 6 de octubre entrego mi Trabajo de Fin de Master y he tenido que recopilar información, hacer entrevistas a profesores y alumnos e ir plasmando todo lo investigado en un documento de texto.

Aparte de eso la semana pasada empecé a trabajar en la escuela "Rayo de Luz" del Movimiento de los Focolares en Iringa. El nombre no podía ser más acertado. 
Imaginaros por un momento un cielo negro negro a punto de estallar la tormenta, y que de ese cielo sale un "rayo de luz". Un "Rayo de Luz" sobre todos aquellos niños huérfanos de madre/padre o de ambos que han sido apadrinados por familias europeas. Allí acueden cada día para comer y para dar clases de ampliación de lo visto en el colegio. Un "Rayo de luz" sobre los profesores que allí estamos, que no utilizamos el castigo físico para penalizar, sino la disciplina positiva para seguir adelante. Un oasis para estos niños que en su mayoría son pegados en el colegio por sus profesores.
Lo peor de todo es que el estado fijó en 1974 que los latigazos en el colegio estaban permitidos hasta dar un máximo de 4 por alguna ofensa grave. Pero un estudio realizado por UNICEF y el gobierno de Tanzania en 2009 sacó a la luz que la mayoría de profesores excedía el número de golpesque daba a sus alumnos. Aquí el Estado es el primero que ha fallado, pero no obliga a ningún profesor a practicar la violencia física contra sus alumnos, ¿quién falla entonces? A esas personas yo no las llamaría maestros, ni profesores. ¿Que valores enseñan? ¿Qué ejemplo dan? ¿Qué harán esos niños cuando sean adultos cuando tengan hijos? 
Mi padre siempre me dice que a él también le pegaban en el colegio, en Eapaña era una práctica muy común hace ya varias décadas (por suerte). Pero aunque no haya vivido esa época, casi os podría asegurar que no es lo mismo ni por asomo. He visto a niños con las manos hinchadas, que no podían escribir del dolor, recibir más palos por el hecho de no ser capaces de realizar el ejercicio que "el adulto que se encuentra en la clase había mandado". 

Recuerdo que el curso pasado en IDEO, en una sesión de tutoría con mis chavales de 5º, hice una dinámica para que se dieran cuenta de que nacer en un lado u otro del mundo era algo totalmente aleatorio, que nacer en la familia que hemos nacido es igualmente arbitrario y que todos los días tenemos que dar gracias por ser tan afortunados de poder ir a un colegio en el que se te respete como persona, por tener una familia que nos quiere y por tener un futuro esperanzador. Fue una clase preciosa.

Volviendo a Tanzania, el abandono escolar al acabar la etapa de Primaria es altísimo, y os voy a contar el por qué. Ayer mismo, el último curso de Primaria realizó el "Examen Nacional" de todas las materias. Si la media de todos los exámenes es suspenso, deben dejar de estudiar para el resto de tu vida. Algo así como el "vete a tu casa que no sirves para estudiar" con 12 años. Y ya en tu casa solo tienes una opción para seguir estudiando: ser de familia rica y que te puedan pagar un colegio privado para estudiar la Secundaria teniendo en cuenta de que hablamos de unos 500€ cada curso. Sólo un 60% de alumnos que empieza Primaria pasa a Secundaria. Creo que ya os podéis hacer más o menos a la idea de cuántos chavales hay divagando por las calles.
Otro motivo de abandono escolar (el 4% es por embarazo. En el año 2013 ese 4% fueron alrededor de 27.000 chicas. Ayer mismo me contó Cristina, nuestra vecina que tiene 15 años, que el lunes las hacen unas pruebas en el coñegio después de esta semana que han tenido de vacaciones. Si sale que están embarazadas deben igualmente dejar de estudiar a la fuerza y quedarse en casa. 

Por último quería contaros que mañana nos vamos a la región de Kigoma al encuentro anual del Movimiento de los Focolares. Allí se encuentra el campo de refugiados de Nyarugusu que tantas ganas tengo de visitar. No sé si tendré internet, ni posibilidad de cargar el móvil para hacer fotos, pero lo que si que tengo es una gran memoria fotográfica para intentar contaros a la vuelta  lo que allí viva durante esta semana. ¡Estoy deseando conocer a gente nueva y vivir con ellos su día a día!

¡Un abrazo grandísimo a todos! 
Marta

viernes, 28 de agosto de 2015

Empieza las verdaderas aventuras

¡ Hola a todos ! 
Otra semana que pasa más que volada cuando miro hacia atrás, pero muy disfrutada en el día a día. Llena de alegría y a la vez de trsiteza compartida... En definitiva, de momentos muy emotivos.

Empezaré contandoos que el pasado jueves y el pasado viernes estuvimos de visita en Wilolesi Primary School. En este colegio algunas de nosotras dimos clase el año pasado durante una semana.

A pesar haber pasado un año desde que nos fuimos de allí con lágrimas en los ojos y una caja de saltamontes entre las manos, al volver allí parecía que no nos habíamos ido nunca. Casi nada había cambiado: las clases seguían estando abarrotadas de niños, los profesores seguían pegando con un palo a los chavales sólo por haber fallado en un ejercicio, y la mayoría de los alumnos estaban tremendamente desmotivados en clase. 

En Tanzania , por su cultura, es muy frecuente que los profesores peguen a los niños ya sea con un palo, una regla o simplemente les dan un bofetón con la mano abierta sin pensarlo dos veces. Es muy chocante verlos como humillan y hacen sufrir física y psicológicamente a los niños hasta hacerles llorar. Utilizan  una receta que tiene decisión, inhumaidad y frialdad a partes iguales. El otro día mi amiga Laura y yo le dijimos a nuestra vecina, tocaya mía por cierto, que en España no pegábamos a los niños y ¿sabéis lo que nos respondió? Os voy a hacer un poco de rabiar y me gustaría que todo el que esté leyendo este post dejase un comentario con la respuesta que crea que la niña de 10 años acostumbrada a que la peguen en el colegio nos dio. En el siguiente post os  desvelaré qué respuesta es la correcta. 

Os decía que casi nada había cambiado porque los niños sí que habían cambiado. El primer día ya no nos temían porque sabían que les íbamos a querer y a respetar, que les íbamos a hacer sentir importantes en la clase, y que no íbamos a castigar sus errores, sino a darles otra oportunidad. 


Nos querían mucho más que el año pasado y nos mostraban una admiración impresionante a cada segundo. Como dicen mis padres "el que siembra, recoge". A veces parece que las semillas no las siembras, sino que simplemente de te caen de los bolsillos, así que cuando vuelves te sorprendes tanto de lo que tienes para recoger que ni te lo crees.

Yo fui directamente a 5º de Primaria, allí iban a estar mis alumnos del año pasado, y así fue. No os hacéis a la idea de lo contentos que se pusieron al verme. En voz bajita unos a otros se decían "teacher Marta, teacher Marta" mientras me miraban con asombro y entusiasmo.  
Fueron dos horas enseñandoles los números hasta un millón en inglés. Jugamos al bingo, hicimos ejercicios en el cuaderno en los que se corregían los unos a los otros y cantamos canciones. 

Cuando sonó la campana para ir al patio parecía que habían pasado solo 20 minutos, pero en realidad habían sido 120. Incluso ellos querían seguir dando clase de inglés, algo insólito para sunprofesora habitual. Lo dicho, esa sensación de recibir tanto habiendo dado muy poco es indescriptible. 

En el patio jugamos al fútbol, hicimos carreras y nos cantaron el himno de Tanzania seguido de canciones del colegio.




Fue un momento muy bonito para compartir fuera de la clase y jugar juntos. 

El fin de semana estuvo lleno de despedidas: el domingo invitamos a las familias a las que habíamos ayudado a una merienda muy sencilla. Hicimos macedonia de frutas y palomitas.
Además mama Emmy cocinó mandasi y las focolarinas hicieron una tarta. 

Las familias nos contaron cómo se sentían de agradecidas, y sobre todo nos pidieron que os diéramos las gracias a todos los que nos habéis ayudado a que el proyecto pudiera realizarse. 


El lunes por la tarde los chicos de la Squoletta tenían también una fiesta preparada para nosotros repleta de bailes y canciones en la que no faltaron los regalos, de y para todos. Kangas para las chicas, mantas masais para los chicos y por nuestra parte, balones y lapiceros de colores para los chavales. 


Además, el grupo de gimnasia acrobática nos deleitó con un show lleno de piruetas en el que mi rafiki Marga y yo hicimos la "croqueta" ante el asombro del público. 


Antes de cenar nos invitaron a conocer a un obispo ruso que había venido a Tanzania a visitar el país y a conocer a la familia de Edward. Fue un momento bonito de compartir experiencias y puntos de vista.

La noche del domingo al lunes tuvimos también nuestra particular fiesta de despedida en la que no faltó Serengueti, Kilimanjaro ni Tusker. No, no son nuestros amigos, son cervezas del país ;-) Aún con el ritmo de la música en el cuerpo, eran las 5 de la mañana cuando vinieron a recoger al grupo de 14 formado por Laura, Javi, Marga, Andrés, Ana Torres, María Poveda, Reil, Eder, Ana Hernando, María García, Elena y Ale. Entre bostezos provocados por no haber dormido en toda la noche y lágrimas, Ana Rubio, María Aguado y yo nos despedimos de ellos. Poco después de volver a casa, sentimos eso que llaman "síndrome del nido vacío", la casa se había quedado huérfana de alegría y de voces. Sí, está comprobado que los españoles somos unos gritones y que yo poco a poco me voy haciendo mayor sin quererlo. 

Ese lunes realmente había demasiada tranquilidad en la casa, nos pudimos sentar todas a comer en el sofá,  tardamos demasiado poco en preparar la comida y en fregar, y por último, el turno para ducharse llegó demasiado pronto. En definitiva, les echamos demasiado de menos. 

Al día siguiente les tocó volver a Madrid a Ana, Sara y María, lo que significaba que yo era la única española que se quedaba en Iringa. Su marcha significó mucho para mí. En la estación de autobuses nos abrazamos como si nos conociéramos de toda la vida y ese "adiós" fuera un hasta siempre. 

Por supuesto que así no va a ser. Como dicen aquí "mountains never meet, but people do" , por lo que espero veros muy muy pronto a tod@s.  
Desde ese día no he vuelto a hablar castellano más que por whatsapp, ¡espero que no se me olvide ! 

Después de su marcha empezó lo que he llamado en el título de la entrada "las verderas aventuras". Hice mi maleta y fui al focolar, aquí estaré viviendo hasta el martes que la familia en la que voy a vivir llegue de Rwanda. Creo que puedo decir que es la primera vez en la que después de llevar tan poco tiempo en una casa que no es la mía puedo decir que realmente me siento como en casa.
Uno de los caprichos que me he dado aquí ha sido ducharme , por primera vez en el viaje, con agua caliente. Cuidan de mí como 8 madres a la vez, como muy bien, tengo mi espacio, y lo mejor son las sobremesas llenas de experiencias y vivencias que compartimos. 

Estos días también he empezado las clases de Swahili y aunque os parezca mentira, es mucho más fácil de lo que la mayoría podéis pensar.



En solo dos clases ya digo frases cortas y hablo con la gente. El problema es que me contestan pensando que hablo perfectamente, y para nada es así. Mi cara de póker lo debe decir todo. 

Para terminar os contaré que ayer fui pvez a la Squoletta donde voy a hacer el voluntariado estos meses de 15 a 17h y estuve jugando con los niños. El viernes es el día de juegos y deportes. En grandes cajas se sacan los juguetes, los balones y las combas y les dan la oportunidad durante un par de horas de olvidarse de todos los problemas que les rodean. 



Todos ellos están apadrinados por familias del movimiento de diferentes partes del mundo. Este apadrinamiento consiste en escolarizarles en la escuela pública, en darles de comer en la Squoletta y en recibir apoyo escolar. La mayoría de  ellos son huérfanos de madre, de padre, o de ambos y normalmente viven con algún familiar que se hace cargo de ellos. 

Esto es todo por hoy, mañana iré a comprarme una bici para moverme por aquí, hacer algo de ejercicio y no olvidarme de los descensos locos que solía hacer por la Casa de Campo ni de las bicicletadas con IDEO. 


Un abrazo gigante. 
👧🏿dada Marta.